La Provincia Ibérica nace en Todos los Santos (1 de noviembre) de 2003, es el resultado de la unión de las Provincias de Madrid y Norte que, por separado, han recorrido un largo camino de vida y misión marista desde 1959.
En la Provincia Ibérica se encuentran muchas raíces de los tres árboles maristas que crecieron en España. El primero, el de 1889, sembrado en Gerona, dejó las obras de Zaragoza, Navarra y Toledo, Madrid y La Rioja; el segundo, que tuvo su origen en Pontón en 1903 y que luego formó la Provincia de León, se extendió a Madrid y Cáceres; y el tercer, el de los maristas del noroeste de Francia que llegaron en 1903 a Oñate (Guipúzcoa), que fue la cuna de la Provincia de Norte, tuvo sus principales colegios en el País Vasco.
Estas raíces dan a la Provincia Ibérica una peculiar tonalidad de pluralismo y apertura y una mezcla curiosa de estilos de vida en los que la sencillez se combina con la generosidad y el amor a la tierra con la mirada a horizontes sin límites. Los hermanos de la Provincia Ibérica son, casi en su totalidad de Castilla y León, Navarra, País Vasco, Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón, Cantabria y Extremadura, es decir de la zona o de las zonas próximas al marco geográfico en el que llevan a cabo su misión; y esto les hace muy cercanos a sus gentes y a sus tierras.
En la actualidad, la Provincia cuenta con 185 hermanos viviendo en 29 comunidades y realizando su misión y apostolado en 19 obras maristas. Compartiendo vida, misión, tareas y responsabilidades en el gobierno y animación de las obras, tanto a nivel local como provincial, están participando un número significativo de seglares.
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